Uno de los populares mitos de las prótesis mamarias está relacionado con los viajes en avión y la probabilidad de que la presión interna de la nave haga estallar las siliconas. Esto es absolutamente imposible.
No es normal que una prótesis explote, y si esto llegara a pasar puede ser como consecuencia de un fuerte golpe, no tiene que ver con la calidad del implante.
Lo que puede ocurrir en ocasiones después de una cirugía estética de pechos con implante de silicona es lo que usualmente se llama encapsulamiento. Todos los organismos, al descubrir un elemento extraño al cuerpo, se defienden.
En relación a los productos que se emplean para implantes, tampoco es cierto que existan siliconas de dudosa calidad. No obstante, es aconsejable al momento de optar por aumentar el tamaño de los pechos, realizarlo con alguien idóneo.
En definitiva, no puede explotar un implante mamario si se viaja en avión. Cada día, miles de mujeres que se han realizado una operación de aumento de pechos vuelan en aviones o helicópteros con completa tranquilidad. Se acusa a la presión atmosférica como responsable y origen de “estos estallidos en vuelo”; pero las cabinas de los aviones se hallan presurizadas, por lo que la presión no afecta a las prótesis. Y en el supuesto caso de no ser así, la resistencia de las siliconas a las variaciones bruscas de presión atmosférica o a un golpe, es mayor a cualquier órgano del cuerpo humano.
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